Fecha de Publicación: Jueves, Julio 2, 2009
El Plan Estratégico y el Desarrollo Económico de la Región
Raúl Ruiz
Hoy quiero hablarle a usted del PLAN ESTRATÉGICO DE JUÁREZ, y porqué necesita involucrarse la sociedad en proyectos como este. La participación ciudadana es cada vez más urgente si deseamos que las cosas marchen con el beneficio para todos, porque de plano si le dejamos la responsabilidad a la clase política, en poco tiempo se acaban al mundo y sus alrededores.
No quisiera traer a colación a autores que se pronuncian cada vez más fuerte en pro de la generación de nuevas organizaciones de la sociedad civil, porque luego me dicen algunos compas que me transformo en barroco, un tanto denso, o como dijeran en la colonia, medio mamuco, pero la desconfianza en el político de hoy, ha crecido de manera desmesurada, que sólo los estudiosos tienen respuestas, así es de que su presencia resulta inevitable.
Ikram Antaki en paz descanse, me decía, hay mucha inteligencia desperdiciada en la nata de una sociedad que se deja dominar por los políticos. En su Manual del Ciudadano Contemporáneo, que fuera su libro póstumo allá por el año dos mil, ella nos introduce en un contexto donde la política no necesariamente debe dejarse a los políticos sino a la gente pensante. Los filósofos, por ejemplo.
El problema es que los filósofos como la mayoría de los académicos que buscan el refugio de los libros, la investigación tranquila, el placer de la volatilidad del pensamiento, no quieren tomar el rol de la política.
Y cuando hablamos de política, no necesariamente tiene que ser la política partidista-electoral, sino el rol del contrapeso. El estar del otro lado del sube y baja para darle equilibrio al juego de la vida. Sin embargo, los del departamento cerebral no le atoran al compromiso.
El grueso de la sociedad, la masa, la perrada, dicho con todo respeto, claro, espera de sus conductores sociales un poco de inteligencia, experiencia, una pizca de sentido común, mucha entrega, y desde luego que enorme voluntad política para utilizar lo que encuentren a la mano para desatorar problemas.
Y obviamente no lo encuentra en estas camadas de políticos que desde hace unas cuantas décadas sólo buscan el enriquecimiento personal, el uso del poder para su beneficio y placer. Pero como antes dije, no se compromete a tomar el rol del contrapeso social.
Todos coinciden en una frase muy sobada…. ¡Hay que hacer algo!
Como si al pronunciarla, de inmediato apareciera el genio de la botella y dijera: “¿Alguien me invocó?”, para luego de manera sucinta decirle: Fíjate que las cosas andan mal, ¿harías el favor de arreglarlas?
Pero la vida no es así. Es cosa de hacer un análisis, un diagnóstico, ver las posibilidades que tenemos, contar las piedras con las que se piensa construir un proyecto, planear, estructural, escribir, coincidir, y cuando se tiene esta parte. Aplicar acciones,
Otro autor… Pedro Lamothe, más soberbio y mamucón que este servidor, dice en una obra que tituló Epistemocrácia: Primer tratado general de reingeniería política, que el mundo está en caos y cada vez de mal en peor por culpa de la clase política y propone que los ciudadanos le demos un giro a la manivela para poner en los controles políticos a los científicos. Habla también de los filósofos, pero él le concede más crédito al científico de las ciencias duras como los físicos, matemáticos, químicos, etc.
Cada autor tiene su formulita para salvar al mundo y cada sociedad su idea de convivencia pública.
Yo me siento particularmente orgulloso de vivir en Juárez porque hay cacúmen, hay idea, hay talento, pero la parte que nos falta, es la de la participación ciudadana.
El problema es que no tenemos ni idea de cómo se come esta fritanga. Hace unos días, platicando con Miguel Fernández, presidente del Plan Estratégico de Juárez, le decía que todos los juarenses coincidimos totalmente con el planteamiento que nos hace este grupo de la sociedad civil. Y nos atoramos cuando se nos pide participar porque no hay un manual de participación en el que nos podamos respaldar y decir, yo le entro al paquete equis de participación porque es ahí donde quepo.
Por otro lado, siempre tenemos la idea de que para que ocurran las cosas se requiere amontonar a la gente en protestas, marchas, huelgas de hambre, o lanzar desplegados, consignas, amenazas revolucionarias o de plano el vandalismo, para que se le haga caso a la sociedad cada vez más molesta y harta.
Y le decía… ¿Por qué no inducir a la gente a agruparse en pequeños círculos en los que se identifiquen más con cierto tema, o con cierta idea de participación?
Como aquel juego de recreación que ponen casi siempre en los campamentos de verano, en las playas o en los hoteles cubanos. ¿Sí sabe a cual me refiero?
El juego del rompe hielo, en el que un animador le pide al grupo que de manera inmediata se reúna con algún compañero por la identificación de una prenda, un platillo, un perfume, una canción. ¿Sí sabe cual?
A ver acá los que traigan chones blancos. Y se junta una bolita en el rincón.
Acá los que les gusta el mole poblano, y comienzan a alzar las manos para identificarse entre sí.
De ese modo, la sociedad podría organizarse colonia por colonia. Hasta lograr un ejército de pequeñas organizaciones que por sí mismas presionan en el tema de su incumbencia.
Y para estas alturas del programa usted se estará preguntando, ¿y este loco?, ¿akioras conecta el tema con la economía? O cuando menos pensará… ¿Y que es eso del Plan Estratégico de Juárez?
Para los juarenses no es noticia que desde Septiembre del 2004 surge una propuesta por un grupo que se constituye como Plan Estratégico de Juárez, AC. Con veintidós participantes a la cabeza autodenominados Comité Director del Plan Juárez. Liderados por Miguel Fernández Iturriza, pero también como cabecillas, Jorge Contreras, Rómulo Escobar, Angélica Fuentes, Alfonso Murguía y otros ricotes del pueblo. Pero también académicos como Gustavo de la Rosas, María Tabuenca, Nazario Martínez y políticos como Jesús Alfredo Delgado del PAN y Alfredo Urías del PRI.
Enumerarlos a todos me llevaría un buen rato y no concluiría a tiempo, porque acuérdense que sólo tengo entre diez y doce minutos para echarme el tema gordo de la semana.
El caso es que abren con un documento perrón. Un análisis situacional muy académico que te deja con la baba colgando porque se pensó a detalle en situaciones como la generación de ideas en un mundo cada vez más globalizado y cambiante, para lograr un primer ejercicio de reflexión estratégica que habría de convertirse en un proceso de inclusión de todos los agentes de la sociedad.
El documento le pone los puntos a todas las íes. Nos hace un diagnóstico en el que se observa a Juárez como una ciudad cada vez con más pérdida de competitividad a pesar de su localización geográfica estratégica. A pesar de su potencial por la mano de obra calificada y otros indicadores de desarrollo económico que guarda nuestra querida frontera.
Somos una ciudad fragmentada en la que la crisis social se presenta en varias dinámicas. Por un lado la marginación y desprotección de ciertos sectores de la población; por otro lado, la desintegración familiar y erosión de los valores sociales; un tercer rasgo es la precaria situación de la vivienda; otro rasgo es la falta de recursos del sistema educativo y la salud; y el problema más grave quizás, los elevados índices de inseguridad, violencia e impunidad, sin contar con el tráfico y consumo de drogas.
Este es el panorama inicial, pero nos resistimos a quedar en esto, en seguir degradándonos día a día por eso, la sociedad inteligente se convoca a sí misma y para empezar crea el Plan Estratégico de Juárez, que se pronuncia por una visión o modelo de ciudad que todos queremos.
Sobre el papel se escriben cuatro ejes estratégicos para Juárez. Y se los voy a decir rapidito. Juárez, que pretende convertirse en cabecera de una región metropolitana binacional; que sea un espacio de convivencia donde priven los valores, con un alto desarrollo social y elevados a estándares de calidad de vida; centro de excelencia educativa y de creación cultural, y un Juárez, con una economía pujante, generadora de empleo de calidad y con gran capacidad de crear riqueza entre sus conciudadanos.
Este modelo de ciudad, me recuerda al prototipo de varón que toda mexicana desea para su colchón. Tiene que ser alto, guapo, fuerte, varonil, barba cerrada, peludo del pecho, mano grande, pie grande también, claro, ceja poblada, soltero, que no tome, que sea fiel, que no voltee para ningún lado cuando ande por la calle, trabajador pero con mucha lana, para que sea mejor proveedor; que la ame eternamente y nunca pero nunca voltee a ver a sus amigas.
Para lograr este sueño de ciudad, propone también el Plan estratégico de Juárez, tres políticas transversales que le irán dando tono con el tiempo. Y la pone fácil.
Dice que para que ocurra el milagro del modelito deseado, necesitamos ante todo:
1. Gobernabilidad y necesidad de dar un gran salto cualitativo.
2. Hacer un gran pacto de ciudad
3. Acabar con la seguridad e impunidad.
Todo esto que le platico, no es una ocurrencia de hoy, es un diagnóstico que tenemos desde principio de siglo, pero la vida en vez de mejorar se deteriora más y más.
En una entrevista que le hice recientemente a Miguel Fernández, me dijo que no es posible mejorar sin la medicina que se propone, porque la población vive en una constante condición de ilegalidad que contamina a la sociedad.
Estamos acostumbrados a brincarnos las reglas. Desde las normas morales en casa, el reglamento de tránsito, las indicaciones y reglamentos escolares, el pago de los impuestos. Y si podemos, nos transamos al vecino, al pariente, al amigo del pariente. Todo con tal de sacarle jugo a la circunstancia.
Este modo de vivir, crea una generación de agentes de tránsito más que mordelones, policías corruptos, agentes del ministerio, jueces, funcionarios de gobierno, y en general todo lo que conocemos como sociedad, contaminado por la corrupción, lo que hace más difícil cambiar a nuestra sociedad.
Pero es claro que si no hacemos algo, se va a profundizar todavía más esta crisis.
Por eso la necesidad de hacer un gran pacto. Evento al que citaron el pasado lunes 29 de junio en el teatro del Centro Cultural Paso del Norte, donde asistimos poco más de 1,500 personas. O sea… nada, tomando en cuenta la población de casi dos millones de habitantes que tiene ciudad Juárez.
Cuando salimos de tal reunión me dice Miguel, fuimos optimistas, hasta ingenuos, en pensar que todos podíamos comprometernos en la lucha por una mejor convivencia, sin intereses personales o de grupo. El pacto debe ser entre todos los sectores de la sociedad, pero sobre todo, el gobierno, las universidades, los organismos de la sociedad civil, los partidos políticos. Pero hemos visto una gran resistencia en la clase política para romper los esquemas y las inercias que nos han llevado a esta forma de vida en la frontera norte de México.
Si no cambiamos hoy, estamos condenados a repetir los mismos errores siempre y obtener el mismo resultado. EL FRACASO como sociedad. Nos urge acabar con el “político de botín” que al ganar reparte entre sus amigos los cargos públicos para robar. Todos somos culpables.
Y consecuentemente, sin una sociedad con los elementales rangos de gobernabilidad, difícilmente puede generar riqueza. El llamado es para toda la ciudadanía, pero ¿puede? ¿Quiere participar?, ¿Cómo romper las inercias negativas? Mientras se encuentran los mecanismos adecuados, el crimen organizado se pavonea sobre las calles de Juárez, sin poder terreno que los detenga. |