Fecha de Publicación: Martes, Septiembre 22, 2009
Abatir corrupción es clave, dice ex alcalde de Medellín
Martín Orquiz
El Diario
Para combatir la violencia y la inseguridad se debe de abatir la corrupción, así como ponderar la cultura de la legalidad, afirmó ayer el ex alcalde de Medellín, Colombia, Sergio Fajardo Valderrama.
El colombiano, un matemático-académico, de 53 años de edad, que comenzó su incursión en la política hace una década y que busca la presidencia de su país, estuvo ayer en la ciudad para presentar la conferencia “Del Miedo a la Esperanza”, a través de la que describe las acciones que implementó en el Municipio que estuvo a su cargo a partir del 2004 y hasta el 2007.
Desde un principio, el político aclaró que no podía dar recomendaciones acerca de lo que se debe hacer en Ciudad Juárez para combatir la inseguridad que enfrenta, sino que venía a exponer su experiencia en Medellín.
Explicó que no es propicio copiar modelos para enfrentar problemáticas similares, pero sí que los gobiernos y las sociedades aprendan de vivencias ajenas para generar sus propias estrategias.
Fajardo Valderrama contó que cuando llegó a la alcaldía de Medellín, el Gobierno Nacional de su patria ya estaba en negociaciones con grupos paramilitares y narcotraficantes.
Para entonces, él ya tenía claros los problemas que quería resolver: las desigualdades sociales y la violencia, conceptos que tenían raíces profundas ya que estaban presentes desde hacia 30 años.
La fórmula para enfrentar la situación, dijo, ha sido siempre la misma: “hay un poder grandísimo, que es el mayor poder de destrucción y de corrupción, el narcotráfico, entonces todos los días hay que quitarle fuerza, pedazos a ese poder, como disminuir la violencia y abrir oportunidades sociales”.
Para el ex alcalde, cambiar la esencia de lo existente va ligada a la política.
Si la sociedad no lucha contra la corrupción, el éxito de ese esfuerzo para abatir la violencia no se va a dar, advirtió.
“El primer paso de toda la transformación que hemos hecho fue el cambiar la política, no compramos votos ni negociamos. Ese es el más profundo de los cambios, el que menos se ve físicamente, pero como se llegue al poder así va a ser la gestión”, declaró.
Las viejas formas, a través de las que se compra todo y se negocia, hacen que cuando se llegue al poder se va en función de lo que se negoció y no se ven los intereses de la gente.
“Nos dijeron que era imposible, que así se ha hecho toda la vida, que estamos acostumbrados, eso significa que estamos condenados a lo mismo el resto de nuestras vidas, pero se debe cambiar con principios, es la única forma en que yo sé”, indicó.
El ponente insistió en que la política se debe transformar, porque si no hay conciencia de que se está trabajando en contra de la corrupción y para una cultura de la legalidad, entonces va a ser muy difícil disminuir la violencia y hacer que avance la sociedad.
Habló también del miedo que generan los grupos armados, ya que este sentimiento “aisla, divide y atoniza” a la sociedad, pero es una lección que se tiene que aprender, porque de lo contrario quienes producen el temor tienen más poder para controlar a los ciudadanos.
“Lo que tenemos que ir buscando es que la justicia vaya funcionando, la seguridad tiene que darla la Policía en varias partes de la ciudad, algunos dicen que están con los delincuentes, pero la confianza se construye, hay que ir explicando las cosas”, mencionó.
El político dijo que existe una pregunta que los ciudadanos deben hacerse: “¿por qué entra una persona al mundo de la ilegalidad?”.
Aunque son pocos los que la plantean, todos conocen que la respuesta es que lo hacen porque tiene una puerta muy grande. |