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Fecha de Publicación: Domingo, Septiembre 27, 2009
Buscan reproducir en Juárez visión social colombiana

Sandra Rodríguez Nieto
El Diario

Ocurrió en el Parque-Biblioteca de Moravia, un edificio modernista construido en la zona más pobre y antes peligrosa de aquella ciudad y que es parte de “Medellín, la más educada”, proyecto basado en la dignidad del espacio urbano y en el acceso a la educación como herramientas para proteger a los ciudadanos más vulnerables de ser víctimas o piezas de la violencia.
Fue sólo viendo estos centros culturales en Medellín, dijo el alcalde, que comprendió por qué importa más la inversión en el desarrollo social que, por ejemplo, en obras de infraestructura. “Ese es el problema: en Juárez, durante años, la política pública ha sido crear infraestructura, sobre todo vial, y hemos dejado atrás todo lo social, no hemos creado infraestructura social”, explicó Reyes Ferriz.
“La verdad no entendía, o no había visto la visión de Sergio Fajardo (el ex alcalde de Medellín). Yo buscaba mucho la dignidad de los espacios, invertimos en arreglar los baños de las escuelas (...) pero no habíamos pensado en lo importante de hacer grandes obras en lugares deprimidos, eso de hacer grandes escuelas en los lugares más pobres, eso es importantísimo”, agregó.
El parque-biblioteca de Moravia, en Medellín, motivó la gestión en Juárez de 35 millones de pesos ante el gobierno federal para la construcción de dos centros de este tipo que, previsiblemente, se ubicarían en colonias del poniente y surponiente de la ciudad, como Palo Chino, al pie de la sierra.
De concretarse, dicha estrategia social sería la más reciente reproducción del modelo colombiano de lucha contra el narcotráfico, el cual se ha aplicado en casi todas las estrategias de México y que, en Chihuahua y en esta frontera, ha estado presente en el entrenamiento de la Policía y, en general, en el concepto de depuración de las diversas corporaciones.
La intervención social en las áreas más pobres, sin embargo, es una aportación exclusiva del gobierno de Medellín, encabezado por el doctor en matemáticas Sergio Fajardo, quien llegó a esa alcaldía en 2004 con el lema de “no tener precio” ni compromisos con grupos de interés.
Así, ha dicho el colombiano Fajardo, al momento de decidir dónde o cómo invertir el presupuesto, no tuvo que preocuparse por quienes hubieran querido que los recursos se dirigieran hacia sus terrenos.
Por tanto, coincidieron académicos locales consultados, aplicar tal programa de intervención social en Ciudad Juárez podría requerir más recursos de los que tiene actualmente el municipio. Pero requeriría sobre todo, dijeron, la voluntad política de trabajar por el bien público y no, como se ha hecho tradicionalmente, por los intereses de determinados grupos.
El milagro de la educación
El proyecto “Medellín, la más educada” fue presentado en esta frontera el pasado 21 de agosto por el propio autor, el ex alcalde medellinense Sergio Fajardo, hoy candidato a la presidencia de Colombia.
En conferencia en un centro de convenciones, Fajardo explicó en qué basó su plan de transformación de una ciudad que, como Juárez, en los 90 fue capital mundial de los homicidios (con más de 300 por cada 100 mil habitantes) y que ahora es un emblema de la lucha por el desarrollo humano conocida internacionalmente como el “milagro” de Medellín.
El milagro, dijo Fajardo, consistió en comprender que la violencia está relacionada con la desigualdad social, y ésta con la falta de oportunidades, sobre todo educativas. También, dijo, entendiendo que el narcotráfico y la violencia son un conflicto al que se entra por una “puerta”, abierta por esas carencias sociales.
“Entonces, hay que cerrar esa puerta, para que menos personas entren cada vez. Porque si no se cierra esa puerta, la duración del conflicto será infinita. Ahora, ¿cómo se cierra esa puerta?, abriendo otras puertas, con oportunidades”, dijo Fajardo.
La manera de ofrecer oportunidades a los jóvenes de Medellín fue construyendo una decena de grandes y modernos colegios, así como centros culturales y de aprendizaje de oficios, llamados parques-bibliotecas, justo en las colonias más pobres e inseguras, donde antes nadie podía entrar por el miedo a la violencia, dijo el colombiano.
La lógica, agregó Fajardo, fue la construcción de dignidad y de autoestima entre las comunidades más pobres. “Un niño o una niña, que entra en un colegio de estos, tiene un alto punto de lo que se llama autoestima, y el que tiene autoestima aprende matemáticas mucho más fácil”.
Durante la ponencia, a través de las imágenes, Fajardo expuso la transformación urbana sufrida en diversos barrios pobres de Medellín con la construcción de modernísimas escuelas donde antes había sólo chozas, o de museos de ciencias y tecnología o de “centros para el emprendimiento” en donde antes había basureros.
Fueron estos centros los mismos que visitó el alcalde Reyes Ferriz y de los cuales incluso carga fotografías en su teléfono celular.
“Puedes ver cómo le cambia la vida a la gente. Me tocó ver la escuela de ballet de Moravia, y ves a los niños y sus mamás, con la humildad de una situación económica sumamente complicada, pero ves a los niños felices, bailando, con una perspectiva de la vida muy positiva”, dijo el alcalde juarense.
¿Qué falta en Juárez?
El proyecto social de Medellín no es el primero que inspira a algún gobernante juarense. Ya desde 2003, el ex alcalde Jesús Alfredo Delgado invirtió más de tres millones de pesos en la contratación de personal para aplicar el proyecto de ciclovía, mismo que sólo duró ocho meses y fue ampliamente cuestionado tanto por conductores como por comerciantes.
A nivel estatal, el gobernador del estado viajó el año pasado para entrevistarse con el presidente Alvaro Uribe y con altos funcionarios colombianos, como el fiscal general Mario Iguarán.
En la entidad, esos viajes han derivado, entre otros proyectos, en la iniciativa de la Ley de Extinción de dominio como clave en el combate al lavado de dinero, y en el curso especializado contra el secuestro y la extorsión impartido por la Policía Nacional de Colombia a 50 policías ministeriales chihuahuenses.
A nivel nacional, la influencia colombiana ha sido más patente en la iniciativa Mérida, basada, de acuerdo con diversos análisis, casi completamente en el Plan Colombia con el que Estados Unidos financió el combate al narcotráfico en aquel país sudamericano.
Pero la influencia colombiana en la lucha mexicana contra el narcotráfico, han opinado expertos, no sólo debe comprender el fondo de los propósitos, como el rescate de espacios públicos que debió haber estado detrás de la ciclovía, sino también entender que, como en el caso de Medellín, atacar los problemas requiere sobre todo de voluntad para hacerlo.
“Porque si hay voluntad, con pocos o con muchos recursos podemos hacer mucho, pero si realmente le ponemos atención a lo prioritario, a las necesidades más urgentes y básicas de la población, no en ir a hacer una obra de infraestructura, una inversión enorme en cemento que a nadie le va a beneficiar en el sentido de realmente dar oportunidades de desarrollo personal”, dijo Lucinda Vargas, directora de la organización Plan Estratégico de Ciudad Juárez, que organizó la conferencia de Fajardo.
“Creo que lo más interesante de la propuesta de Fajardo es actuar de forma honesta y con transparencia, y propone una ecuación muy inteligente: le quitas espacios a la delincuencia, pero inmediatamente colocas algo que lo sustituya, porque por mucho que estés capturando secuestradores, robacarros, siempre habrá gente que venga a ocupar su lugar”, agregó Hernán Ortiz, presidente de Ciudadanos por una Mejor Administración Pública y también organizador de la conferencia del colombiano.
Ambos entrevistados coincidieron también en señalar las diferencias que existen entre una ciudad y otra, como el hecho de que Fajardo no tuvo que ocuparse de depurar la Policía, porque allá está a cargo del gobierno federal, ni tampoco por buscar recursos, debido a que Medellín cuenta con cientos de millones de dólares al año.
Son estas también las diferencias que argumenta Reyes Ferriz cuando se le pregunta qué tan factible es que exista en Juárez un proyecto de intervención social como el de Medellín.
“El municipio de Medellín maneja mucho mayor presupuesto, son dueños de la compañía de luz y de la de teléfonos, que incluso le compite a Telmex; entonces su nivel de ingresos es mucho más importante”, dijo el juarense.
En México además, mencionó el alcalde, el gobierno federal cuenta con un programa de “rescate de espacios públicos” que permite sólo la gestión de un millón de pesos para arreglar bancas o banquetas en los parques, por lo que también es necesario modificar las reglas de gasto del gobierno federal.
Lucinda Vargas coincidió en que, efectivamente, el dinamismo económico de Ciudad Juárez y su contribución a la riqueza nacional nunca han sido debidamente recompensados con equidad fiscal.
Pero aun así, dijeron ella y Ortiz, en Ciudad Juárez, con lo poco que se tiene, hace tiempo se podría haber avanzado en materia de desarrollo social.
“¿Qué se dejó de hacer, por ejemplo, por la inversión en el Camino Real, de la que el grueso de la población diría que no es prioritaria? Se podrían haber hecho un sinnúmero de proyectos como los que mostró Fajardo: escuelas de calidad, centros de salud de calidad, parques-bibliotecas de calidad, eso sí que era emergente”, dijo Vargas.
“Entonces, de que se tiene la forma de disponer de recursos en el ámbito municipal, claro que se tiene, pero no se prioriza de acuerdo con las necesidades de la población, y por eso es que interesa el punto de partida de Fajardo: la voluntad, cumplir, no sólo decirlo”, agregó la economista.
Tanto Ortiz como Vargas se dijeron también sorprendidos de que el alcalde comprendiera apenas el papel de la inversión social en el combate a la delincuencia, debido a que si en algo han insistido las organizaciones, y es “flagrantemente obvio” en Juárez, es que la ciudad requiere no sólo empleos, sino también escuelas, transporte, hospitales o guarderías.
Por eso, insistieron, y debido a que en Juárez se tiene el diagnóstico del problema y se pueden tener los recursos, lo único que falta es alguien que quiera solucionarlo.
“Uno dice: es tan sencillo. Pero mientras se tenga en el poder a personas que no tengan un interés en la comunidad, y más bien busquen la forma de enriquecerse a sí mismos o privilegiar a unos grupos, negociar, se seguirá sacrificando el bien común”, opinó Vargas.
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